A veces, revisar el pasado nos aporta claridad para comprender el presente y tomar decisiones de futuro. Te comparto un fragmento escrito por Wilhelm Reich, en su obra de referencia en psicosomática, «El análisis del Carácter» (de ahí la caracteroanalítica). Aporta una mirada amplia y necesaria para acercarnos a la salud mental, comprender el sufrimiento individual y visibilizar el estigma, la barrera social invisible de la que todas formamos parte. Son palabras de hace más 90 años.

«Aventuro la afirmación de que en nuestras instituciones hospitalarias dedicadas a la enfermedad mental están viendo podrirse sus vidas muchos grandes artistas, de música, de ciencia y filosofía en potencia, porque «homo normalis» se niega a mirar más allá de la cortina de hierro por él mismo levantada frente a su vida real, porque no se atreve a mirar de frente a las diferentes realidades de experiencias en el vivir.

Estas grandes almas, desquiciadas y hechas añicos como «esquizofrénicas», conocen y perciben lo que ninguna «normal» se atreve a tocar. Escuchemos lo que estas personas altamente dotadas y de clara visión tienen que decirnos. Podemos aprender mucho de ellas; podemos aprender a tener más modestia, más seriedad, menos ostentación y altanería, y podemos comenzar a llevar a la práctica algunas de las cosas que sostenemos de manera vacía en nuestras iglesias y nuestras elevadas instituciones académicas.

Porque las mentes llamadas esquizofrénicas perciben con claridad nuestra crueldad y estupidez, nuestra falsa cultura, nuestra evasividad y nuestro temor a la verdad.

Tuvieron el valor de acercarse a lo que comúnmente se evita, y quedaron destrozadas porque atravesaron el infierno sin ayuda.

Esperaban emerger del infierno al aire claro, fresco, dónde residen las grandes almas. Que no pudieran hacerlo, que quedaran atrapadas en el «reino del diablo», no es culpa de ellas; es culpa de la abismal ignorancia y estupidez de las «mentes normales».

Para decirlo con franqueza, si las cosas llegan a peores, amenazan con matarse o matar a alguna otra persona, pero nunca privan de sus hogares a millones de personas inocentes «en honor a la patria»; no exige, armas en mano, el sacrificio de millones de seres vivos en aras de sus impotentes ideas políticas y a quienes no se interna en hospicios ni se aplica terapia de shock. En consecuencia, seamos razonables, abandonemos nuestra falsa virtud. Debe haber un motivo poderoso por el cual en toda la superficie del planeta se trata con tanta crueldad a la persona llamada esquizofrénica, y se honra de forma tan insensata a la «persona normal»: el horror a las fuerzas de la vida, que es incapaz de sentir en sí.»

Whilhelm Reich.

El análisis del carácter.

1933-1940.

 

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