Terapia de pareja

La atención a las demandas diarias, la rutina, las adaptaciones a la crianza, desajustes en los proyectos vitales individuales, toma de decisiones sobre temas importantes como la convivencia o tener hijos, infertilidad, los ajustes y acoples de las familias de origen o de otras familias extensas, el impacto del estrés, la vorágine del día a día, o una crisis por un hecho fortuito individual, pueden impactar en el clima de la pareja llevándoles al distanciamiento, al desamor, a la falta de deseo, a la sensación de rutina, a las infidelidades, o a plantearse un ruptura dolorosa, dejando tareas de duelo por hacer… o entrando en conflicto por decisiones cotidianas y organizativas que afecten a menores.

En pareja somos más que «Yo», construimos un sentir de «Nosotras» con la persona que estamos, y establecemos dinámicas que son diferentes a las individuales para conformar un sistema que tiene su propia identidad, dinámicas y significados.

La terapia de pareja se realiza desde una mirada sistémica. Se entiende como una relación que puede procurar apoyo mutuo y ser un factor de protección o ser uno de los mayores estresores al que tengamos que enfrentarnos. El objetivo último de la pareja, como el de todos los sistemas, es procurar el bienestar mutuo, pero en ocasiones, y en gran parte por el momento social que vivimos, se puede pasar por momentos de desajuste y conflictos que pueden poner en riesgo la sintonía y complicidad del vínculo.

Las sesiones de pareja son un espacio que puede posibilitar el refuerzo y la calidad del vínculo y la intimidad, tanto para continuar amándose y creando una historia conjunta o tomar caminos separados como último acto de amor.