Hoy empiezo un camino nuevo.
Se trata de un camino de investigación para el Posgrado de Especialización en Trabajo con Víctimas de Experiencias Traumáticas, que estoy cursando en la Universidad del País Vasco.
La investigación pretende adentrarse desde una mirada amplia en el estudio de los procesos de victimización producidos por el delito y los abusos de poder1, las experiencias traumáticas y su expresión, y la comprensión del impacto y el sufrimiento psíquico, en concreto. El fin último es contribuir a una mejor comprensión del daño y a la detección de necesidades en las víctimas que permita el acceso efectivo a derechos y servicios para su recuperación y reparación.
El hecho de sufrir un delito, (como una agresión sexual) o una experiencia traumática que pueda no ser delictiva, (como una catástrofe natural, o un accidente), hace necesaria una valoración integral del daño que incluya el impacto en la salud física, mental, en las relaciones y en los costes materiales2. Desde el punto de vista de la valoración psíquica, tomando el modelo médico físico, esperaremos que, a causa del daño, la persona tenga síntomas, que encajen en diagnósticos o trastornos, como el Trastorno por Estrés Post-Traumático.
Sin embargo, hay una gran evidencia de que los relatos de sufrimiento de muchos y muchas supervivientes no cuadran siempre en categorías diagnósticas; así, no todas las personas que han sufrido un trauma encajan en las clasificación diagnóstica de trauma3.
Entonces, ¿qué es un trastorno o síntoma psíquico?. Para los sistemas de clasificación diagnóstica, se define como sentir, pensar, decir o actuar de un modo que no es “normal”, que es excesivo, extraño o no adecuado. Sin embargo, lo que se considera apropiado, excesivo, culturalmente aprobado o comprensible, normal o anormal varía según la época y el lugar. Esto puede decirnos más sobre las limitaciones que tenemos cómo sociedad en su conjunto sobre la capacidad de comprensión, de empatía o de conocimiento, que sobre las causas individuales de los sentimientos y las conductas4.
Realmente, no puede tomarse la falta de “adecuación” o “normalidad” como un indicador de que el comportamiento de alguien sea síntoma de un trastorno. Por ejemplo, durante buena parte de los siglos XIX y XX, se esperaba que las mujeres casadas occidentales, especialmente las de clase media, se sintieran psicológicamente realizadas con el cuidado del hogar, el esposo y los hijos. Por tanto, la profunda aflicción de una mujer con un buen esposo, hijos bien educados y un hogar agradable no era fácilmente comprensible y muchas de estas mujeres fueron diagnosticadas de enfermedad mental. De esta forma se cuestionó que plantearan que el problema radicaba en un estilo de vida impuesto, confinado a la esfera doméstica y de servicio no remunerado. Esto, desde un punto de vista más ético, lleva a la pregunta de ¿cuál es la cultura que se define como enfermedad o trastorno en los sistemas de clasificación diagnóstica psiquiátrica y psicológica, como el DSM?. Para responderla será necesario enfocar la mirada hacia el papel de la estructura de poder como marco de referencia a la hora de hablar del sufrimiento psíquico3.
Es sólo un ejemplo de la necesidad de ampliar la comprensión del sufrimiento más allá de los diagnósticos individuales, y no sólo: también también más allá de la normalidad asumida como salud.
Y al hilo del ejemplo sobre lo adecuado de la normalidad, te dejo la transcripción de un fragmento de “La mujer habitada” de Gioconda Belli5:
“Mirando su jardín de helechos y jalacates, Sara hablaba, sin detenerse, de su tiempo ocupado en verduras que comprar, cuartos que arreglar, muebles que tapizar… “Soy una buena esposa -dijo- . Y me gustaría serlo. Es una felicidad como cualquier otra arreglar la casa, recibir al marido”. Lo curioso, decía, era sentirse encerrada en una especie de modorra, en el espacio de un tiempo propio en el que Adrián apenas intervenía. Cuando él llegaba por las noches, con sus noticias del trabajo y los acontecimientos mundiales, a ella la costaba cambiar el rol; tener una conversación interesante. Le costaba más aún irse a la cama y jugar los juegos seductores que a él le gustaban; romper todas las noches la crisálida, el refugio manso de los quehaceres domésticos, y volar como mariposa: ser una mujer sensual”.
Si, hoy empiezo un nuevo camino. Un camino de conocer y compartir, de replantear conceptos, y enfocar desde otras perspectivas; mirar desde otros lugares.
Si esto ha despertado tu curiosidad, si te gustaría saber cómo evoluciona el proceso de investigación, si te ha evocado alguna experiencia propia o que conozcas, si te ha despertado una opinión, o si tienes información y formación sobre el asunto, estaré encantada de recibir tus comentarios y compartir impresiones.
¿Me acompañas?.
REFERENCIAS Y RECURSOS DE INTERÉS.-
2-MANUAL NACIONES UNIDAS PRINCIPIOS BÁSICOS DE JUSTICIA VÍCTIMAS 1999
3. Blanco, A. ; Díaz, D. (2004). Bienestar social y trauma psicosocial: una visión alternativa al trastorno de estrés prostraumático. Clínica y Salud, vol. 15, núm. 3, pp. 227-252
4.Johnstone, L. y Boyle, M. withCromby, J., Dillon, J., Harper, D., Kinderman, P., Longden, E., Pilgrim, D. y Read, J. (2018). El Marco de Poder, Amenaza y Significado. Hacia la identificación de patrones de sufrimiento emocional, experiencias inusuales y comportamientos problemáticos o perturbadores, como una propuesta alternativa a los diagnósticos psiquiátricos funcionales. Leicester: British Psychological Society, 2020. En Asociación Española de Neuropsiquiatría – Especialistas en Salud Mental.
5.Belli, Gioconda (1992). La mujer habitada. Ed Salamandra. Barcelona.
www.sociedadvascadevictimologia.org Recursos sobre Victimología y Justicia Restaurativa.
Lo invisible es tan evidente que al leer este texto he vuelto a los lugares oscuros y angostos de mi vida. A la vez, recuerdo la vida de mi madre atravesada por el sufrimiento, el dolor físico, la soledad, el descrédito, la desautorización y la infantilización. Está loca me decían cuando ella necesitaba que dejaran de agredirla y la socorrieran. Entre todos la mataron y ella sola se murió. De ese sufrimiento, yo he arrastrado dolor físico y psíquico y aún hoy que tengo transitado un buen trecho de vida, sigo condicionada.
Cuanta necesidad de respeto, validación y reparación.
Una entrada llena de sensibilidad, cuidado y amor.
Gracias infinitas.
Gracias por tus valientes y hermosas palabras! Ayudan a parar y a escucharnos
Me parece muy interesante toda la temática y es una realidad en la asociación donde trabajo. Nos puede ser de mucha ayuda.
Hola Compañera! Si, Àmbit Associació muestra una realidad que hace replantearse constantemente estas ideas sobre la salud, el bienestar o la enfermedad y la normalidad.Compartimos juntas. Gracias!
Hola! Me parece un tema realmente interesante y muy importante en la época en la que vivimos, repleta de cambios en las estructuras sociales y en acontecimientos estresantes e inesperados que dan un vuelco a nuestras necesidades, pensamientos, sentimientos y que constantemente nos obliga a tomar decisiones en función de nuestras vivencias. Me encantaría formar parte de este viaje. Mucho ánimo y espero que la próxima entrega llegue pronto. Muchas gracias
Muchas gracias por tus palabras!Seguiremos procurando no distraernos de cuidarnos