El próximo domingo, 8 de marzo, es el Día de la Mujer Trabajadora. Escuche hace poco que ahora celebramos el Día de la Mujer, obviando el aspecto del trabajo. Pero creo que es justo mantenerlo, porque la historia tiende a ocultar la grave exclusión del mundo y los colectivos de trabajo que han perpetrado los hombres sobre las mujeres, sólo por el hecho de ser mujeres. Es un modo de control, tanto social como biológico a través de nuestros cuerpos. Y tiene efectos en todo el ciclo vital de la mujer y en las siguientes generaciones, que heredarán un capital social en desventaja. Se trata de una forma de violencia sobre las mujeres por el hecho de serlo, y una vulneración de nuestros Derechos Humanos (una más).
Hoy mismo revelaban que hay una brecha de género de más de un 30% en las pensiones. Son las mujeres pensionistas las que cobran mayores pensiones bajas, cercanas al umbral de la pobreza. Creo que muchas de vosotras conocéis, sino es vuestras madre o vuestra abuela, mujeres que cobran una pensión No Contributiva, y que ha tenido casi que suplicarla al Estado, por haber sido excluidas de sistemas de trabajo dignos y con derechos. La crianza y los cuidados de varias generaciones, a veces simultáneamente, «sus labores» siendo el cuidado de la casa, el cuidado de niños y niñas de alguna vecina más joven mientras trabajaba, o de personas mayores de otras familias (aparte de la suya propia) no ha sido reconocido por el sistema de Seguridad Social. A mi me parece un situación injusta. ¿A ti?
Silvia Federici realiza una buena investigación histórica en su libro Caliban y la bruja, Mujeres, Cuerpo y Acumulación Originaria. Nos narra cómo la exclusión laboral por ser mujer se ha perpetrado de una manera intencionada, justificando la desprotección en trabajos de riesgo, precarios, y que aumentan la vulnerabilidad a la explotación sexual y a la pobreza. Son muchos los derechos ganados, pero seguimos la mayoría en desigualdad. Los trabajos más feminizados, en los que he desarrollado mi vida laboral, son los más precarizados y nos continúan poniendo en situación de riesgo y desventaja. Y esto se acrecienta debido a los Determinantes sociales de la salud: la clase social, la discapacidad, las oportunidades de la ciudad o pueblo en el que vives…
Celebremos, pero sigamos conscientes y atentas. Juntas.
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