Es probable que me conozcas por la consulta, si has venido o te han hablado de mi. En este sentido, he querido desarrollar una visión clínica y somatopsíquica. La formación en psicoterapia y medicina natural, sumada a la experiencia en el campo social y jurídico, me ha dado una visión muy amplia para acompañar el sufrimiento psíquico. Son más de 10 años atendiendo en consulta propia, y en este contexto también observo violencias.
En otros de mis artículos he descrito mi oficio como el arte de escuchar. No son pocas las ocasiones en las que la persona empieza a hablarme de cómo se encuentra, describiendo síntomas, malestares, y pidiendo herramientas para mejorar sus relaciones, sobrellevar el estrés y la presión laboral o afrontar mejor conflictos interpersonales. Pero al escuchar atenta, y explorar su contexto, su momento y su carácter personal se va configurando que la persona está teniendo una reacción de malestar ante una situación de violencia. Y es probable que lleve tiempo desarrollando mecanismos de acomodación a esa violencia (que no mecanismos de afrontamiento).
En esos casos la sola acción psicoterapéutica no es suficiente, pero si es necesaria. La evidencia me ha corroborado que tal vez sea la única profesional a la que está desvelando lo que está viviendo. Para mi es fundamental no ser meros testigos en la escucha y dar una respuesta ante el daño.
Y es entonces cuando de alguna manera siento que mi trabajo se vuelve delicado, una labor de equilibrio entre seguir tejiendo el vínculo terapéutico respetando el ritmo, y activar una respuesta que garantice la protección frenando o aminorando la exposición a la violencia. Crear un espacio seguro es importante. Definir lo que es un espacio seguro da para otro artículo. Yo sigo comprometida en aprender a ofrecer mi oficio como un refugio. Hasta el día de hoy creo que ofrecer estos puntos clave es importantes.
- Validación: tal vez es el único espacio en el que está pudiendo desvelar y poner palabras a lo que está viviendo. La expresión a través de emociones, sensaciones y palabras supone un puente para que tome conciencia de la gravedad de la situación que vive. Es un primer paso para hacer posible la recuperación.
- Comprender y desvelar la dinámica de poder: gran parte de la violencia cotidiana, a la que nos adaptamos, acomodamos y aguantamos se da en relaciones con desequilibrios de poder y no siempre son explicitas; el poder del adulto, el corporal, el de género, el de cuidados, el económico, el jerárquico en una organización, el capital social…
- Confianza: acompañar, que siga en el proceso, que vaya reparando la confianza en este esta relación terapéutica es fundamental para que pueda acercarse a otros profesionales y pueda identificar personas en su entorno que le puedan ayudar.
- Información: ofrecer canales de información, recursos y contactos que puedan ofrecerle otra perspectiva y opciones de lo que está viviendo como asociaciones, Grupos de Ayuda Mutua, servicios de discapacidad y dependencia en Servicios Sociales, sindicatos o abogadas/os Esta atención especializada puede suponer ampliar la red de apoyo, y por tanto el capital social.
- Protección: el proceso pasa por identificar, crear y activar una red de cuidados informal (de amistades y familiares), y formal (de profesionales).
En momentos así, el espacio psicoterapéutico pasa a ser un umbral para iniciar un camino no exento de dificultades, pero que puede dirigirse hacia el crecimiento, la serenidad y la esperanza.
Referencias.-
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Foto de Pili Hinojosa, 2012.