En ocasiones tengo la oportunidad de leer un libro que de algún modo, me conmueve. Y ha sido el caso del libro que acabo de finalizar, aprovechando el tiempo que ofrecen las vacaciones, y el enclave en los Pirineos. 

La península de las casas vacías de David Uclés me ha dejado un profundo eco por varias razones. 

1. El narrador y su sensibilidad. Presente, cercano, honesto, subjetivo. Creo que sólo alguien que ha atravesado cierto dolor y que ha podido conservar la ternura, puede saber que “lo esencial es invisible a los ojos” y que la memoria de las violencias no contadas es esencial para comprendernos. De alguna parte de su historia habrá encontrado la curiosidad, la fuerza y la convicción para armar y compartirnos este relato. 

2. Tiempos dinámicos. Los capítulos son breves y ofrecen sorpresas de modo que no supone una lectura uniforme ni en los personajes ni en la forma de la narración. Me quedo con la sensación de que sigue una línea temporal. Este libro cayó en mis manos en julio, y pude imaginarme cómo sería aquellos meses precedentes al 18 de julio de 1936.  Cuando llegué al “Capítulo 18. Los ríos bárbaros y las falanges quebradas” sentí que era capaz de narrarme sucesos extremadamente graves con una ternura inusitada para no perder lo que evocan: la hermosura perpetua de la naturaleza envolviendo la tragedia humana.

3. La Banda Sonora. David Uclés sugiere determinadas piezas de música para acompañar algunos capítulos. Fui siguiendo sus sugerencias, y si lo lees te aconsejo que lo hagas. De alguna manera me parece generoso por su parte, porque es parecido a compartir el estado emocional que debía tener cuando escribió ciertos tramos de la trama.

4. Realismo mágico. Recorre la península de Iberia, ofrece contexto documentado, presenta personajes, y ofrece una riqueza de palabras que evocan un universo real en proceso de desaparición, el de nuestros antepasados. Me quedo con el velo mágico que envuelve lo real: el pintor que fabrica sus colores y sube a la montaña más alta para obtener el azul del cielo, el modo de vivir los duelos en las familias pintando de negro no solo la ropa, sino paredes, árboles y frutos con una pintura negra que se desvanecía marcando el final del luto, y sobre todo, la imagen de un volcán que va llenándose de sangre hasta que explota y quiebra de manera irreparable la península, dejando un istmo que sólo se podrá remendar con grapas del hierro del norte. A través de una escena onírica que me pareció la más sobrecogedora, consigue atravesar uno de tantos momentos dolorosos que provoca una guerra: el exilio a través de los Pirineos. Y sin embargo, el realismo está presente en citas documentadas. 

Por ejemplo, ofrece la cita, en este caso, de Teresa Pàmies:

“De la huida de Barcelona, el 26 de enero, nunca podré olvidar a los heridos que salían del hospital de Vallará, y que mutilados, envueltos en sus vendajes, semidesnudos pese al frío, se lanzaban a las carreteras pidiendo a gritos que no les abandonásemos (…) maldecían a los que huíamos y les abandonábamos (…) Las mujeres parían al borde de los caminos. Hubo bebes que murieron de frío, niños arrollados por la turbamulta. (…). No se sabe cuántos murieron camino a Francia”. 

5. Justicia Simbólica. Creo que sin magia la realidad es insoportable; de hecho así lo fue para muchas personas; no pudieron soportarla. Hechos como los relatados constituyen el llamado Trauma Psicosocial, en el que el contexto económico y político es fundamental. Libros como este puede facilitar que se le puedan poner palabras a lo que no se ha podido narrar, y que algunas personas encontremos la pieza que encaja en un dolor cuya realidad es inabarcable por una misma. La cultura es un poderoso puente para la construir y reconstruir Memoria.

Quedan en aire las preguntas: quienes sobrevivieron ¿cómo lo hicieron?, ¿con qué apoyo?, ¿cómo impactó en su vivir?, ¿a cuántas personas y a cuántas generaciones afectó?, ¿qué se necesita para reparar el daño?

Tal vez para el narrador, escribir este libro. Tal vez para mi, escribir esta entrada. Tal vez para ti, para quién esté, con-moverse.

Para saber más: 

Libro: Uclés, David (2024). La península de las casas vacías. Ed Siruela Nuevos Tiempos. www.daviducles.com

Artículo:  Blanco, A.; Díaz, D. (2004). Bienestar social y trauma psicosocial: una visión alternativa al trastorno de estrés prostraumático. Clínica y Salud, vol. 15 n°. 3 – Págs. 227-252. 

Foto de los Pirineos desde Villanúa, Agosto 2026.

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